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Retraso del Crecimiento

¿Qué es el retraso del crecimiento?

El retraso del crecimiento (no orgánico [su sigla en inglés es NOFTT], también llamado retraso psicosocial del crecimiento) se define como la desaceleración o interrupción del desarrollo físico (la altura y el peso caen por debajo del quinto percentil o se observa un cambio descendente en el crecimiento a través de dos percentiles de crecimiento importantes). También se asocia con un funcionamiento emocional y del desarrollo deficientes. El retraso orgánico del crecimiento se produce cuando existe un problema médico subyacente, mientras que el retraso del crecimiento no orgánico (psicosocial) aparece, por lo general, en niños menores de 2 años de edad y que no padecen un cuadro clínico que justifique el trastorno.

¿Cuáles son las causas del retraso no orgánico del crecimiento?

Los problemas psicológicos, sociales o económicos dentro de la familia casi siempre desempeñan algún papel en las causas del retraso no orgánico del crecimiento. La privación emocional o materna con frecuencia se relaciona con la privación nutricional. Es posible que la madre, o la persona encargada del cuidado del niño, descuiden la alimentación adecuada del bebé debido a las preocupaciones con las demandas o el cuidado de otras personas, sus propios problemas emocionales, el abuso de sustancias, la falta de conocimiento acerca de la alimentación adecuada o la falta de comprensión de las necesidades del niño.

El retraso orgánico del crecimiento se produce por complicaciones médicas debidas al nacimiento prematuro, o a otras enfermedades que interfieren con la alimentación y las actividades normales que establecen vínculos entre los bebés y sus padres.

¿Quiénes se ven afectados por el retraso del crecimiento?

Los bebés de familias con problemas psicológicos, sociales o económicos corren mayor riesgo de desarrollar un retraso no orgánico del crecimiento, el cual se presenta cuando tanto el bebé como la persona encargada de su cuidado no logran adaptarse. Esta conducta pueden desarrollarse en torno a problemas con el establecimiento de rutinas apacibles de alimentación, problemas en el vínculo entre la madre y el bebé y, o de separación. Entre otros de los factores de riesgo que podrían inducir el retraso no orgánico del crecimiento se incluye el hecho de que la madre, o la persona encargada del cuidado del bebé, presenten alguna o varias de las siguientes condiciones:

  • depresión

  • abuso de alcohol o drogas

  • tensión psicosocial

  • falta de afecto o cariño hacia el bebé

¿Cuáles son los síntomas del retraso del crecimiento?

A continuación se enumeran los síntomas más comunes del retraso del crecimiento. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • falta de aumento de peso adecuado

  • irritabilidad

  • fatiga sin razón aparente

  • somnolencia excesiva

  • falta de respuesta social adecuada a la edad (es decir, sonreir)

  • evitar el contacto visual

  • falta de adaptación al cuerpo de la madre

  • no emitir sonidos verbales

  • retraso en el desarrollo motor

Los síntomas del retraso del crecimiento pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica el retraso del crecimiento?

Generalmente, es el médico del bebé quien descubre y diagnostica el trastorno al llevar a cabo las mediciones del tamaño y el peso del bebé, procedimiento de rutina en los controles pediátricos. Si se determina que el desarrollo y el desempeño del bebé se ven demorados, el médico realizará una evaluación más exhaustiva.

Tratamiento para el retraso del crecimiento

El tratamiento específico para el retraso del crecimiento será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:

  • la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos

  • la gravedad de los síntomas

  • la causa del trastorno

  • la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias

  • las expectativas para la evolución del trastorno

  • su opinión o preferencia

Se debe tener en cuenta que el primer año de vida es una etapa importante para el desarrollo encefálico. Los niños que padecen retraso no orgánico del crecimiento que no reciben tratamiento durante un período prolongado de tiempo, pueden tener dificultad para "ponerse al día" con respecto a su desarrollo y su adaptación social. Alrededor del 50 por ciento de los niños que experimentan un retraso del crecimiento durante la lactancia o después, padecerán problemas sociales y emocionales o de alimentación en una etapa posterior de la vida.

Las cuestiones individuales involucradas en el retraso no orgánico del crecimiento son casi siempre complejas. La planificación del tratamiento requiere la participación de un pediatra, un nutricionista, un trabajador social, un terapista físico u ocupacional y un psiquiatra u otro especialista del cuidado de la salud mental calificado.

Prevención del retraso del crecimiento

El retraso no orgánico del crecimiento se produce debido a problemas sociales, emocionales, económicos e interpersonales. Los esfuerzos de la comunidad por educar y animar a las personas a buscar ayuda para solucionar sus problemas, pueden contribuir a reducir la incidencia de este trastorno. Alentar los cursos de educación para padres en escuelas secundarias y programas educativos y comunitarios, puede resultar beneficioso para que padres primerizos posean un conocimiento más extensivo de las necesidades de su bebé. La detección e intervención precoces pueden reducir la gravedad de los síntomas, estimular el proceso de crecimiento y desarrollo normal y mejorar la calidad de vida de los bebés y los niños.