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Enfermedad de la Membrana Hialina y el Síndrome de Dificultad Respiratoria

¿Qué es la enfermedad de la membrana hialina?

La enfermedad de la membrana hialina (su sigla en inglés es HMD), también conocida como el síndrome de dificultad respiratoria (su sigla en inglés es RDS), es uno de los problemas más comunes de los prematuros. Es posible que los bebés que padecen esta enfermedad requieran oxígeno adicional y ayuda para respirar. La evolución de la enfermedad de la membrana hialina depende del tamaño y la edad gestacional del bebé, la gravedad de la enfermedad, la presencia de infección, el hecho de que el niño padezca o no ductus arterioso permeable (un trastorno cardíaco) y el hecho de que el niño necesite o no un respirador mecánico. La HMD generalmente empeora durante las primeras 48 a 72 horas, pero luego mejora con el tratamiento.

¿Cuáles son las causas de la HMD?

La HMD se presenta cuando no existe la cantidad suficiente de una sustancia llamada surfactante en los pulmones. Esta sustancia es producida por las células en las vías respiratorias y consiste en fosfolípidos y proteínas. La producción comienza en el feto entre las semanas 24 y 28 de embarazo, aproximadamente, y se puede detectar en el líquido amniótico entre las semanas 28 y 32. Alrededor de las 35 semanas de gestación, la mayoría de los bebés ya desarrolló una cantidad apropiada de surfactante.

Normalmente, esta sustancia se libera en los tejidos pulmonares, donde ayuda a disminuir la tensión de la superficie de las vías respiratorias y, de esta manera, contribuye a mantener los alvéolos de los pulmones (sacos de aire) abiertos. Cuando la cantidad de surfactante no es suficiente, los diminutos alvéolos colapsan tras cada respiración. Cuando esto sucede, las células dañadas se almacenan en las vías respiratorias y afectan más todavía la capacidad respiratoria. Estas células se denominan membranas hialinas. El bebé se esfuerza cada vez más para respirar y trata de volver a insuflar las vías respiratorias destruidas.

A medida que disminuye la función pulmonar, el bebé inspira una menor cantidad de oxígeno y una mayor cantidad de dióxido de carbono se acumula en la sangre, lo que suele ocasionar el aumento del ácido en la sangre, un trastorno llamado acidosis, que puede afectar otros órganos corporales. Sin tratamiento, el bebé se agota al tratar de respirar y, finalmente, deja de hacerlo. Es en estos casos cuando debe recurrirse al uso de un respirador mecánico.

¿A quiénes afecta la HMD?

La enfermedad de la membrana hialina (su sigla en inglés es HMD) afecta a más de la mitad de los bebés que nacen antes de las 28 semanas de gestación, pero sólo a menos de un tercio de los que nacen entre las semanas 32 y 36. Algunos bebés prematuros desarrollan enfermedad de membrana hialina grave y requieren un respirador mecánico (respirador artificial). Cuanto más prematuro es el bebé, mayor es el riesgo y más grave la HMD.

Aunque la mayoría de los bebés con HMD son prematuros, existen otros factores que pueden influir sobre las posibilidades del desarrollo de la enfermedad, entre los que se incluyen los siguientes:

  • bebés caucásicos o varones

  • nacimiento previo de un bebé con HMD

  • parto por cesárea

  • asfixia perinatal

  • estrés por el frío (un trastorno que impide la producción de surfactante)

  • infección perinatal

  • nacimientos múltiples (los bebés de nacimientos múltiples suelen ser prematuros)

  • bebés de madres diabéticas (el exceso de insulina en el sistema del bebé debido a la diabetes materna puede demorar la producción de surfactante)

  • bebés con ductus arterioso permeable

¿Cuáles son los síntomas de la HMD?

A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la HMD. Sin embargo, cada bebé puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • dificultad respiratoria al nacer que empeora progresivamente

  • cianosis (color azulado de la piel)

  • ensanchamiento de las fosas nasales

  • taquipnea (respiración rápida)

  • sonido ronco al respirar

  • retracciones torácicas (las costillas y el esternón se retraen durante la respiración)

Generalmente, los síntomas de la HMD alcanzan su punto máximo al tercer día y pueden desaparecer rápidamente cuando el bebé comienza la diuresis (eliminación de la cantidad excesiva de agua en la orina) y necesita progresivamente menos oxígeno y menos ayuda del respirador mecánico para respirar.

Los síntomas de la HMD pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su bebé para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la HMD?

Generalmente, la HMD se diagnostica mediante una combinación de estudios, entre los que se incluyen los siguientes:

  • aspecto, color y esfuerzo para respirar (determinan la necesidad de oxígeno del niño)

  • radiografía torácica de pulmones - a menudo indica un aspecto de "vidrio esmerilado" llamado patrón reticulogranular. Las radiografías son energía electromagnética utilizada para registrar imágenes de los huesos y los órganos internos en una placa radiográfica.

  • gasometría arterial (estudio para analizar la cantidad de oxígeno, dióxido de carbono y ácido presente en la sangre) - generalmente indica una disminución del oxígeno y un aumento del dióxido de carbono.

  • ecocardiografía (su sigla en inglés es EKG) - a veces se utiliza para descartar problemas cardíacos que pueden ocasionar síntomas similares a la HMD. Es un examen que registra la actividad eléctrica del corazón, muestra ritmos anormales (arritmias o disritmias) y detecta los daños del músculo cardíaco.

Tratamiento para la HMD

El tratamiento específico para la HMD será determinado por el médico de su bebé basándose en lo siguiente:

  • la edad gestacional de su bebé, su estado general de salud y los antecedentes médicos

  • la gravedad del trastorno

  • la tolerancia de su bebé a determinados medicamentos, procedimientos o terapias

  • las expectativas para la evolución del trastorno

  • su opinión o preferencia

El tratamiento para la HMD puede incluir:

  • colocación de un tubo endotraqueal (su sigla en inglés es ET) en el conducto de aire del bebé

  • respirador mecánico (para cumplir la función respiratoria por el bebé)

  • oxígeno suplementario (cantidades adicionales de oxígeno)

  • presión positiva continua de la vías respiratorias (su sigla en inglés es CPAP) - respirador mecánico que aporta un flujo continuo de aire u oxígeno a las vías respiratorias para mantener abiertos los diminutos pasajes aéreos en los pulmones

  • reemplazo del surfactante con surfactante adicional - se logra la mayor eficacia si se comienza a realizar durante las primeras seis horas posteriores al nacimiento. El reemplazo del surfactante demostró ser eficaz para reducir la gravedad de la HMD. El suministro de esta sustancia es un tratamiento profiláctico (preventivo) para algunos bebés de muy alto riesgo a causa de la HMD, mientras que para otros, se utiliza como un método de "rescate". La droga es un polvo que se mezcla con agua esterilizada y luego se administra, generalmente en varias dosis, a través del tubo ET (tubo respiratorio).

  • medicamentos (sedantes y paliativos para los bebés durante el tratamiento)

Complicaciones de la HMD

Los bebés con HMD suelen desarrollar complicaciones de la enfermedad o problemas como efectos colaterales del tratamiento. Al igual que con cualquier enfermedad, los casos más graves a menudo presentan mayores riesgos de complicaciones. Entre algunas de las relacionadas con la HMD se incluyen las siguientes:

  • fuga de aire de los tejidos pulmonares como por ejemplo:

    • neumomediastino - fugas de aire dentro de mediastino (espacio en la cavidad torácica detrás del esternón y entre los dos sacos pleurales que contienen a los pulmones).

    • neumotórax - fugas de aire dentro del espacio entre la pared torácica y los tejidos externos de los pulmones.

    • neumopericardio - fugas de aire dentro de la bolsa que circunda al corazón.

    • enfisema intersticial pulmonar (su sigla en inglés es PIE) - el aire se escapa y queda atrapado entre los alvéolos, diminutos sacos de aire de los pulmones.

  • enfermedad pulmonar crónica, a veces llamada displasia broncopulmonar

Prevención de la HMD

El método más efectivo de prevenir la HMD es intentar evitar el parto prematuro. Se ha comprobado que cuando es imposible prevenir un nacimiento prematuro, la administración de medicamentos llamados corticosteroides a la madre antes del parto reduce significativamente el riesgo y la gravedad de la HMD en el bebé. Generalmente, estos esteroides se administran entre las semanas 24 y 34 de gestación a las mujeres con riesgo de tener un parto prematuro.